death to modestia aparte!
en efecto, estuve hasta considerando dejar de escribir en este espacio, que es el único realmente público para el que escribo, más que nada por la más convencional desidia, pero también un poco por una sorprendente falta de temas sobre los que escribir que es, al mismo tiempo, y paradójicamente, tanto causa como efecto de tener tantos temas sobre los que escribir. después de todo, nada más fácil que ver una película medianamente buena (o, mejor, una pésima) y comentarla, o hacer lo mismo con algún libro, o contar alguna banalidad de esto que es mi existencia por acá, o contar las últimas aventuras de pascal, mi pana a quien mencioné hace años, y quien ya no emigra al extranjero sino nada más a berlín, dentro de un par de meses.
recontradictorio, el man, claro: viviendo en berlín le toca estar todavía más cerca del cotidiano circo político alemán que viviendo en hamburgo.
o podría haberme dedicado a, con algo más de esfuerzo, intentar sintetizar lo que pienso sobre, no sé, la crisis de la comunidad europea, el mito (en el sentido barthesiano) del tour de france, las elecciones adelantadas en alemania, la tragedia medial que se nos avecina por esto de los astronautas condenados a permanecer en el espacio exterior. o sobre lo de hiroshima. acabo de ver un documental al respecto...
o películas de woody allen, por ejemplo. mi favorita siempre había sido hanna and her sisters, pero hace poco vi interiors por primera vez y me quedé literalmente sin palabras. es, con distancia, la más seria y pesimista de todas sus obras (incluso más que another woman o que husbands and wives), hasta el punto de que uno acaba decepcionado de la raza humana después de haber visto el espectáculo de lo disfuncional de una familia de intelectuales de la costa este gringa durante hora y media. pero uno acaba esperanzado, también, porque por más psicóticas que sean todas las familias (para parafrasear a douglas coupland) siempre hay tipos como woody allen para conmover hasta la médula al más fogueado de los espectadores.
con esto último no quise decir que yo sea el más fogueado de los espectadores. sólo quería usar un lugar común bastante... común.
pero eso de intentar determinar “mi favorita de woody allen” es igual de absurdo e inmaduro que determinar “mi álbum favorito de los beatles”, “mi actor favorito”, “mi novela favorita”, “mi mejor amigo” o “la mujer de mi vida”. me parece que con la edad uno se da cuenta de que no se puede reducir todo lo que el mundo puede ofrecerle a uno en el plano de los estímulos a un único artefacto cultural favorito, o a una sola persona que ocupe el puesto del “mejor amigo”, o a una sola persona de quien uno pueda saber, antes de haber llegado al último de sus días, o de gozar al menos de distancia histórica, que es la pareja ideal para toda la vida.
los discos de los beatles son todos tan buenos que uno puede, en mi opinión, tener favoritos sólo por fases, dependiendo de lo que le esté pasando a uno en otros contextos culturales en momentos determinados. si se tiene la suerte de tener no muchos, pero sí al menos varios, muy buenos amigos, no hay cómo no darse cuenta de que, viéndolo bien, siempre hay diferentes “mejores amigos” de acuerdo con lo que uno hace con ellos. está el “mejor amigo” para chupar, el otro que es “mejor” para conversar de amores, el otro que es “mejor” para hablar de política, el otro que es “mejor” para cuestiones tan poco trascendentales como el cine, la música, la literatura... está la “mejor amiga”, que por razones relacionadas con la hetero-monógamo-normatividad de nuestra sociedad siempre tiene un estatus al menos ligeramente diferente...
está uno de los “mejores amigos” de antes, con quien uno no ha hablado en años, un poco por distancia física y otro por resentimientos mutuos, pero quien también siempre estará entre los “mejores amigos” porque eso de la fidelidad es un ideal que uno persigue, pese a estar uno consciente de que, como todo ideal, es simplemente inalcanzable, y porque ya pues, hay cosas más fuertes que uno, creo, quizás como la amistad.
y en cuanto a la mujer de mi vida, yo creo que sé cuál es, en mi caso. claro que sólo de mi vida hasta este momento, y como por lo visto tan viejo tampoco estoy...
el soundtrack es el amor amarillo de cerati, que escucho de cuando en cuando no sólo por nostalgia sino porque me encanta (sigue estando entre mis diez discos para una isla desierta – aunque eso de hacer listas de los discos que uno se lleva a una isla desierta es por lo menos igual de inmaduro que intentar determinar cuál es la mejor de woody allen, sumado a que para qué mierda quiero discos en una isla desierta si el agua y la sal me dañan el cd-player). también lo escucho muy seguido porque mi cd-player, aun sin haber tenido que soportar un naufragio todavía (sólo uno o dos naufragios en sentido figurado. luca a quien me entienda), se niega a tocar un montón de mis discos, sean estos piratas o no. y el amor amarillo le va de maravilla, por alguna desconocida razón (¿porque “amarillo” y “maravilla” casi riman, tal vez?).
yo casi sólo tengo discos originales (no shit). no me gustan los discos quemados a la rápida y sin los nombres de las canciones, los datos de la banda, las fotos o los dibujos del folleto del interior, la portada, etc. en eso sí soy bien tradicionalista (y estúpido, porque no tengo suficiente plata para comprarme discos on a regular basis).
¿mi canción favorita del amor amarillo? ja... la verdad es que si tuviera que elegir sería probablemente “rombos”, pero “bajan”, “a merced” y “te llevo para que me lleves” no se quedan atrás...
¿la última aventura de pascal? por esas cosas de la vida, dicho señor vive ahora en mi casa, porque es amigo tanto de mi compañero de piso como mío, porque tenemos un cuartito que igual no usamos para nada, y porque el man necesitaba un lugar donde quedarse antes de irse a berlín. si sigo valiendo en esto de la constancia, le podemos echar la culpa a él, ya que su extrovertida y alegre presencia en un apartamento tan chiquito como que me desconcentra...
that’s all folks.
chaos (and that’s an order).
pd: esta estructura que me he ido armando (lo de tener por lo menos dos temas, lo del soundtrack, lo del chaos, lo de no contar cosas personales pero tampoco escribir aburridos “artículos”) ya se me está empezando a convertir en un corsé...
pd 2: pero tranquilos que a este blog le queda cuerda para rato... así sea como living dead.
pd 3: ¿qué habrá sido eso que escribí arriba de que “mi favorita [de woody allen] siempre había sido hannah and her sisters”? ¿dónde quedan manhattan y zelig, por ejemplo?


















