8 de marzo de 2007

hard to handle

de cuando en cuando, alemania sigue sorprendiéndome, pese a que llevo ya más de diez años aquí. y no me refiero sólo a los momentos en los que su selección nacional de fútbol le tapa la boca a los escépticos (entre ellos yo) y demuestra que es un peso pesado, como en el mundial del año pasado, ni tampoco a la manera como su gobierno, durante la época de schröder, y más concretamente en el contexto de las diferencias relativas a la intervención militar en irak, supo posicionarse en el imaginario colectivo más o menos mainstream como ferviente promotor de la paz en el mundo pese a que justo dicho gobierno se encargó de enviar tropas no a una sino a tres guerras (kosovo, macedonia y afganistán) en una bastante importante fisura de lo que en sus tiempos fuera el status quo post segunda guerra mundial.

no me refiero de ninguna manera a que sea un país cuyas películas estén en capacidad de ganar el oscar a la mejor película en lengua extranjera, siempre y cuando traten al menos tangencialmente del tercer reich o, como en el caso de das leben der anderen, de esa otra dictadura de muy diferente signo pero igualmente demonizada, al menos en este país, o sea la a estas alturas y a punta de tanto bashing triunfalista occidental casi incomprensible rda. a decir verdad, ni siquiera me sorprende el que en su discurso de agradecimiento durante los oscars, el director de dicha película, florian henckel von donnersmark, haya hecho –penosamente– público su agradecimiento a... ¡arnold schwarzenegger! quien es un compatriota suyo, al menos en el esquema mental pangermano aparentemente, y por suerte, enterrado para siempre en el basurero de la historia, si bien quizás no del todo en el de este tan aristocrático cineasta.

lo que realmente me sorprende es más bien el grado de conservadurismo de buena parte de la clase política de este país, que deriva en debates bizantinos a primera vista indignos de un país desarrollado, y que no por ser considerados inútiles por la mayor parte de la población dejan de paralizar hasta cierto punto el quehacer cotidiano del gobierno de turno.

uno de los temas recurrentes de la prensa política seria, y de la no seria, de alemania es, desde hace como un mes, la cuestión de si el estado debe concederle un indulto a christian klar, ex miembro de la rote armee fraktion (fracción ejército rojo), aquel grupo guerrillero urbano izquierdista que tuvo a la opinión pública alemana en vilo durante los setentas, especialmente, y que después de más de década y media de cada vez más patética inactividad e inefectualidad, así como de cada vez más evidente obsolescencia, se autodisolvió en 1998.

pues bien, el caso es que el tal christian klar, quien participó activamente en más de una “ejecución” o de un “asesinato” resultantes de la lucha armada de aquellos tiempos, lleva 25 años en la cárcel, y en este país ni siquiera los asesinos comunes suelen cumplir más años de condena, incluso si (como klar) fueron originalmente sentenciados a cadena perpetua, porque al fin y al cabo el objetivo de todos los esfuerzos del sistema judicial y penitenciario es supuestamente no tanto el castigo y, mucho menos, la venganza, sino más bien la rehabilitación de los individuos, bla bla.

ahora bien, klar no es un asesino común, y es por eso que su petición de indulto, que debe ser aprobada o denegada por el presidente, horst köhler, se ha convertido en un asunto político en el que se inmiscuyen los líderes de los partidos conservadores y, un poco más inesperadamente, los liberales – aunque hay que decir que las víctimas más prominentes de las acciones de la rote armee fraktion pertenecían más bien al espectro de dicho último partido mencionado, por lo cual la oposición es comprensible.

lo que pasa es que no por comprensible es justificable que se le niegue la posibilidad de reinserción en la sociedad a una persona que evidentemente no representa peligro real para nadie, y esto desde hace mucho, porque los tiempos de la lucha armada en alemania pertenecen, por lo menos en este momento, muy claramente al pasado, y porque incluso si klar fuera tan idiota como para querer volver a cometer los errores sin duda idiotas, valga la redundancia, de su sin duda violenta juventud, encontraría ahora a todavía menos gente dispuesta a seguirlo o a acompañarlo. a este man ya la vida le demostró que el camino de la así llamada “guerra de seis contra sesenta millones” (heinrich böll) era un callejón sin salida, por muy respetables que hayan sido, en su contexto, ciertas premisas analíticas a partir de las cuales, después de años de distorsión sectaria y de paranoia reforzada por la represión estatal y por el estado del mundo en los setentas, se llegó a la perversión del terror individual. a este man ya hace tiempo lo quebraron y, por así decirlo, su tiempo ya pasó... de hecho, para todos los efectos había ya pasado en los días de su militancia política. a este man podrían dejarlo libre como a cada hijo de vecino inofensivo, o incluso muchísimo menos inofensivo que él, “asesino” efectivamente nada común y más bien prisionero de guerra o de conciencia a quien ya simplemente no tiene sentido mantener en la cárcel.

pero ahí va klar y comete la estupidez, o ejerce su derecho a la libertad de expresión, o ambas cosas, y mientras los políticos de los partidos de derecha exigen que por lo menos pida perdón y haga un mea culpa antes de salir libre (como si eso sirviera de algo), o que garantice que no va a salir en televisión contando su historia (como si no tuviera derecho a hacerlo, o como si dicha tematización de su historia no fuera necesaria), él va y le manda saludos por escrito a una conferencia de grupos “revolucionarios”, más bien socialdemócratas de izquierda, en la que habla del “imperialismo” europeo dedicado a la “repartición de las ganancias” y de los mercados, así como de la “inspiración” que supuestamente es américa latina para todos los que creen que “un mundo diferente es posible”, uno en el que “la derrota de los planes del capital” está por llegar, etc.

nada demasiado especial, nada demasiado radical ni particularmente polémico, oraciones escritas un poco en el argot izquierdista alemán y parcialmente internacional de los setentas/ochentas, pero sin un ápice de las conclusiones de aquellos tiempos. muy inocua la cosa, un panfleto masturbatorio más que hubiera podido ser redactado, no sé, por algún activista de attac con lenguaje un poco trasnochado. razón suficiente, sin embargo, para que los políticos de los partidos de la derecha, e incluso algunos de los de “izquierda” (me refiero a la socialdemocracia), se rasguen las vestiduras, aseguren que esta es la prueba de que christian klar sigue siendo una amenaza para el así llamado estado de derecho alemán (en el que él no parece tener derechos), y exijan no sólo que no se le dé el indulto, sin el que saldría libre en el 2009 por decisiones judiciales anteriores, sino que... ¡se le alargue la condena!

creo que no he podido dejar muy claro o explicar bien cuál es el problema de este debate. en una oración, es este: aquí ya nadie está juzgando los crímenes de antaño (ya no digamos poniéndolos en su contexto histórico, lo cual ya probablemente no se puede pedir en un país dominado por ideología reaccionaria, o al menos muy unilateral, desde hace mucho), sino intentando equiparar el tímido discurso de resistencia de lo que queda de la izquierda con dichos crímenes. christian klar, al igual que todos los demás, tiene en teoría todo el derecho de opinar lo que quiera. lo que pasa es que hay opiniones que incluso en nuestros tiempos, o más bien justamente en nuestros tiempos, conllevan menos derechos que otras, o que al menos esa es la manera como las cosas deberían ser si sólo dependieran de ciertos wannabe oscurantistas desgraciadamente muy influyentes en este país y en otros.

¿el soundtrack? una recopilación de la revista rolling stone de canciones supuestamente ejemplares de entre 1986 y 1992, en la que están presentes living colour, public enemy, the black crowes (cuya canción respectiva, un muy bien logrado cover del clásico de otis redding, es la que le da el título a este post), don henley y the b’ 52s (una de las bandas más infravaloradas de la historia, en mi modesta opinión), entre otros, pero en la que quienes se roban la película son the grateful dead, ese grupo que más que un grupo fue un fenómeno social sin parangón en la historia del rock norteamericano, con uno de sus pocos verdaderos hits, “touch of grey” (1987), cuyo video cuelgo aquí no porque sea muy bueno (es bastante emotivo, eso sí, si uno es medio fan) sino para no quedarme atrás en cuanto a parafernalia.



reflejos fuera de lugar de la ya congelada guerra fría que conducen a debates que tocan cuestiones relacionadas con el estado de derecho y con la manera como el estado burgués trata en la práctica a sus declarados enemigos, pese a dárselas de tratarlos como a todos los demás... pero hay otro debate que es, con mucho, más indigno de una “democracia” que el aquí someramente expuesto (sigo temiendo no haber sido capaz de expresar lo inaceptable de este debate en este post), y que tiene atrapada a alemania desde hace semanas con mucha más virulencia que el relacionado con la rote armee fraktion y klar (entre otras cosas, se trata de un debate en el que la posición de la mayoría de la población es clara, pese a lo cual los políticos de casi todos los partidos se niegan a actuar), y sobre el que contaré mañana sin falta, por un lado porque hoy ya me pasé con seriedades y longitudes, y por otro porque tiene que ver con la posición de esa “minoría” que es por lo menos la mitad de la gente, o sea las mujeres, en la sociedad.

o sea que es un buen tema para el día internacional de la mujer.

mañana mañana, como dice ese en alemania tan conocido mantra latinoamericano...

en ese espíritu, chaos (and that’s an order).

pd: ya me di cuenta de que, en alemania, o sea de donde estoy escribiendo (where i’m calling from), ya es desde hace tiempos el 8 de marzo, pero resulta que llevo casi una hora peleando con el blogger para que me publique esto, no por cuestiones políticas (obviamente, nada que ver) sino porque soy una bestia para la tecnología.

17 de febrero de 2007

hair

quienes me conocen saben que la sola visión de mis uñas vapuleadas por años y años de constantes mordiscos compulsivos es indicio de que, en lo que se refiere a esto de la ansiedad o del nerviosismo, y yo diría que al angst existencial, parezco ser lo que podría ser llamado un caso clínico. quienes me conocen bien saben asimismo que, después de hablar durante un rato conmigo, este indicio original puede ser confirmado como correcto, muy pese a una cierta actitud mía supuestamente arrogante que por otro lado, gracias a dios o más bien al hecho de que por suerte hasta yo parezco estar “madurando” (envejeciendo), se ha ido haciendo cada vez menos marcada con el paso de los años... muy a diferencia, alas, de la ansiedad que no me abandona ni mientras escribo esto (me acabo de descubrir a mí mismo mordisqueándome una uña de la que ya no queda casi nada que mordisquear), y que a veces se convierte en franca misantropía y en un pavor absurdo a determinados tipos de interacción humana.

si creen que exagero, consideren mi inexplicable y enfermiza aversión a visitar la peluquería. inexplicable, digo, porque aunque uno podría creer que la culpa es de kurt cobain (entre el año 1991 y el año 1999 iba yo de nirvanito, o más bien de algo entre hippie y grunge desorientado, con el pelo largo largo, y durante todo ese tiempo me negué, con celo casi religioso, a pisar la peluquería así sea para acompañar a algún pana o familiar), lo cierto es que ya desde pelado detestaba el que una persona desconocida me metiera tijera en el pelo. definitivamente, yo prefería, y con mucho, andar con un “peinado” lamentable, similar a un casco, que me valió más de un epíteto (de hecho, los miembros de un grupo de panas y conocidos solían rayarme durante mi infancia, justamente, diciéndome “casquillo”) pero que al menos me evitaba, en su casi enternecedora sencillez, la visita regular al peluquero, así como sobre todo el tener que conversar con éste, intentar explicarle qué es lo que quiero, y acto seguido ponerme literalmente a su merced y esperar que el man no haga la casita y me deje más feo aún que con mi por lo menos habitual casquillo.

o sea, no es que de pelado no haya tenido nada de ganas de tener un peinado bacano como la gente, o al menos así me lo imagino ahora, sino que me ponía nervioso la noción de que no iba a poder expresarme bien, o de que no se me iba a entender. a la vejez me digo que era un miedo instintivo a una comunicación en la que, casi inevitablemente, la mayor parte de las ideas o de los matices que uno tiene en mente se quedan lost in translation.

pero como uno ya no puede andar con un casquillo, porque al fin y al cabo no es ni cantante británico ni prepúber quemeimportista, me toca ir de cuando en cuando al peluquero.

hace poco más de dos semanas, luego de haber ido por última vez a que me corten el pelo en julio del año pasado (!), y de haber estado postergando una nueva visita durante meses, no me quedó ya más que hacerme al dolor, dado que la visión cotidiana al espejo precisamente dolía tanto, y me armé de valor para entrar a una peluquería semiindustrial en la que la cosa es bastante anónima y nadie espera mucho de nadie para, allí, enfrentarme a mis propios fantasmas. el resultado creo que se deja ver, aunque está claro que no pienso colgar una foto aquí para que mis malsanamente curiosos/as lectores/as lo vean. lo interesante, eso sí, fue encontrarme con una peluquera con ínfulas de psicóloga que fue capaz de leerme como libro abierto y de, por un lado, tranquilizarme con su verborrea semiterapéutica, así como de, por otro, intranquilizarme con ciertos comentarios que harían tambalear la autoestima de personas con –valga la redundancia– mucha más autoestima que yo.

en efecto, después de informarse someramente sobre mi país de procedencia y sobre mis... hm, digamos ocupaciones varias, y por último también sobre mis preferencias en cuanto a peinados, esta señorita empezó por decirme que me convenía tal y tal cosa, un corte de tal y tal longitud en la parte de atrás de la cabeza y de tal y tal otra en la de adelante, y de tal y tal manera, porque según ella mi cara es ovalada (yo diría que cada vez es más redonda) y entonces había que hacer no sé qué vainas. no soy peluquero, así que por dios que no entendí un par de los términos técnicos de la man, pero obviamente no pedí explicaciones tampoco, no tanto para no quedar como la bestia que soy sino básicamente en plan de resignación cristiana muy a lo “hágase tu voluntad y no la mía”. ya suficiente estrés tenía yo con el hecho en sí de estar sentado allí, frente al espejo, y además, no sé, al fin y al cabo ella era la experta, y hasta ese momento todo iba bien... aunque ella ya se había lanzado un comentario algo ominoso relacionado con que yo necesitaba un peinado “que haga que el cuello se vea más largo”, lo que no pudo dejar de ponerme en guardia, porque pese a toda la gordura yo creo no haber perdido todavía del todo el cuello.

en todo caso, un inicio prometedor, esto de su muestra de competencia, es decir su evidente afán de darme consejo profesional y de no dejar todo en mis manos o más bien en mi parapléjica capacidad de expresión a la hora de intentar expresar estas cosas. también me puso un poco más relajado su cháchara inocua, tan fluida que parecía más bien latinoamericana, también por lo a veces inverosímil pero siempre tremendamente refrescante. y sí, su cháchara trataba sobre su propia vida y sus propios milagros, sobre su novio dizque arquitecto medio pesado, sobre todas las ciudades del mundo en las que tiene familia, sobre su pasión por las islas británicas (?), sobre su infancia en letonia, el escape de su familia por razones políticas, y sus proyectos para el futuro, sobre su opinión sobre la vida en moscú, su bastante moledor horario laboral y hasta sobre –i swear to god– el árbol genealógico de su prima hermana favorita, entre otros temas que desgraciadamente he olvidado. con decirles que hasta me acabó confesando su edad sin que yo le haya preguntado nada...

no sé, si yo fuera mark twain seguramente me hubiera puesto más bien a pelar bien el oído para después transcribir eufóricamente lo escuchado o al menos intentar vagamente imitar esta capacidad retórica inusitada por escrito, pero como no soy mark twain sino un neurótico con fobia a los peluqueros no pude dejar de seguir estando en guardia, sin saber bien cómo reaccionar ante tanta afabilidad y, sobre todo, temeroso de algo que no podría definir muy bien... ¿la posibilidad de que ella cometa un error y yo me tenga que hacer rapar? no; temeroso más bien, supongo, de la nada remota posibilidad de que ella, después de haberme contado tanto sobre sí misma, me haga preguntas personales a mí.

y es que es justamente eso lo que hizo, muy de repente y aparentemente sin que venga mucho al cuento... pero es que sí venía al cuento, porque de hecho lo que me preguntó es nada menos que si me sentía incómodo, si yo era una de esas personas a las que no les gustaba ir al peluquero.

toda una sherlock, la man, porque se había dado cuenta de esto no sólo por mi lenguaje corporal bastante revelador sino también porque yo había llegado con el pelo tan largo y encima le había dicho tímidamente a ella que es que llevaba meses sin cortármelo, que se me había “pasado por alto”.

y toda una psicoanalista la man, también, porque empezó a preguntarme que si de niño había sido siempre así, y yo pues que sí, y luego la man que si es que lo que me molestaba o me ponía nervioso era el hecho de estar sentado a la merced de alguien, el hecho de no poder controlar la situación y de ser claramente impotente, y yo, joder, ¡que sí!, y ella después incluso que si es que esto era para mí una situación similar a la de ir al dentista, y yo ya casi que diciéndole “aleluya” porque carajo, ¡la verdad es que sí!, y la man todo el tiempo asintiendo con la cabeza, diciéndome (i swear to god again) que es algo normal y que ha tenido otros clientes con temores similares, mirándome con una expresión de total comprensión a los ojos en el espejo, y yo con el pelo mojado y apachurrado contra el cráneo como un cretino o como un pajarraco mojado, con ese cada vez más visible agujero que ya puede ser llamado calva incipiente llamando la atención de la gente (y sobre todo la mía) a gritos, la cara llena de pelitos extraviados... en definitiva, conmigo precisamente a la merced de la man, pues, sin control de la situación, impotente como en el consultorio del dentista pero habiendo, por fin, encontrado a alguien que me entiende.

para que después de un rato la man venga y la cague y me pregunte que desde cuándo se me cae el pelo y que si eso que ve en la parte frontal de mi cuero cabelludo es una cicatriz o simplemente un hueco que se extiende. ante lo que yo le contesté, sobresaltado por lo directo de la pregunta pero muy fiel a la verdad, que es ambas cosas... pero sobre todo lo segundo, o sea un vulgar agujero creciente, al menos desde hace unos años. y ella que acaba con una frase que se le salió muy espontáneamente, y que supongo que no pretendía causarme más traumas que los que habíamos iluminado tan productivamente durante la anterior terapia ad hoc de mi peluquerofobia, pero que ha estado a punto de causármelos, porque, no sé, me dijo: “yo no sería feliz si se me cayera el pelo así”...

poco tacto, el de la peluquera, al final, pero vaya poder de percepción de la man.

el soundtrack es, ahorita ahorita (me he demorado bastante escribiendo este mamotreto, seguramente unos cuatro o cinco cds) un disco recopilatorio de la mil veces mencionada revista spex (cuyos titulares actuales pueden encontrar en la barra de la derecha, junto a los de el universo, libération, der spiegel, the village voice y kicker gracias al incansable trabajo de pimp my blog de mi hermano mencionado en el post anterior). se trata, más especificamente, del disco que vino con la edición de julio del año pasado, en el que hay música bacansísima de whomadewho y de metallic falcons, entre otros, pero en el que mi canción favorita es sin duda la pegajosísima “young folks” de peter, björn and john, un gran hit veraniego indie cuyo encantador video incluyo para tirarme a que soy un blogger de verdad y también, por qué no, para compartirlo con todos ustedes.



eso por ahora porque ya suficiente. supongo que el oscar se lo llevará babel, aunque tengo que reconocer que no he visto ninguna de las cinco películas nominadas en la categoría principal. parece inevitable que los actores que ganen sean forest whitaker, helen mirren, eddie murphy y jennifer hudson. en cuanto a directores, me temo que va a ganar scorsese, quien es también en mi modesta opinión el más importante director estadounidense vivo pero por eso mismo debería quedarse ya sin oscar, en vista de que no se lo han dado en más de treinta años. de ese modo, el man se convertiría en una leyenda cinematográfica à la chaplin, hitchcock o welles y no en un asimilado más a quien la academia va a premiar ya demasiado tardíamente para que sea ovacionado durante minutos y minutos por el público presente en un momento “emotivo” y vacío más de la historia de estos por otra parte bastante vacíos premios. no sé, yo preferiría que siga manteniendo algo de su reputación y destino de semi-outsider...

pero ya pues. chaos (and that’s an order).

pd: sólo porque no me puedo aguantar, y dado que mencioné los premios oscar: qué penosa la reunión de the police en los grammy awards, ¿no? the police fue un gran grupo, pero, justamente, fue... y sting ya no parece estar en condiciones de llegar a las notas más altas de la versión original de “roxanne”. patético. debería dedicarse a escribir óperas rock, en mi opinión, ¿quizás una en homenaje al sexo tántrico? ¿o una sobre la salvación de la amazonía? una, en todo caso, que yo no vería ni escucharía, no tanto por lo del sexo tántrico o de la amazonía sino más bien por lo antipático que es el man.

19 de enero de 2007

facts are simple and facts are straight / facts are lazy and facts are late / facts all come with points of view / facts don't do what i want them to

divagando hace relativamente poco tiempo (en el contexto de este descuidado blog, que es actualizado una vez cada que pasa el cometa halley, casi cualquier cantidad indeterminada pero siempre abultada de días puede pasar como “poco tiempo”) a través de la la columna de bochaísmos consagrada al servicio de bookmarkings del.icio.us, encontré un link que me tuvo perdiendo el tiempo durante una hora o dos: una interesantísima recopilación de 500 mostly useless facts publicada en una página virtual llamada djtech.net.

perder el tiempo es, por supuesto, un decir, porque si bien es cierto que la mayor parte de los “hechos” mencionados en la lista es indudablemente “inútil” para cualquier objetivo que pueda ser considerado como práctico en la vida común y corriente, tengo que admitir que hay algunos que, una vez memorizados, enriquecen significativamente el bagaje cultural de quien los conoce. así, por ejemplo, el dato de que mel blanc, el tipo a quien le agradecemos las voces en inglés de varias figuras entrañables de la era dorada de los cartoons de la warner bros., incluido bugs bunny, haya sido alérgico a las zanahorias... muy a diferencia del “conejo de la suerte”, como algo absurdamente es también conocido dicho personaje en castellano. o el hecho de que el orgasmo de un chancho dure la friolera de treinta minutos. o el de que en los antros ingleses del siglo dieciocho en los que se practicaba, ilegalmente, el juego de los dados, haya habido supuestamente siempre un empleado cuya sola y única misión consistía nada menos que en, si se daba el caso de una redada policial... ¡comerse el dado!

o de que más personas mueran anualmente por obra y gracia de los burros (nótese: no “por burros” sino “por culpa de los burros” en el sentido literal, o sea zoológico, de la palabra – desgraciadamente, la página no aclara qué mismo hacen los burros para matar a las personas) que en accidentes de aviación.

yo me pregunto: ¿será este un buen argumento para oponerse a las cada vez más restrictivas leyes contra el tabaco y los fumadores? no sé, es posible que más gente se muera cada año por culpa de los burros que de los cigarrillos. ¿deberíamos prohibir los burros, o al menos los burros que no estén encerrados en un corral hermético sino que estén al alcance del público y, uy, peor que peor, de los niños que son el futuro de la patria?

quizás lo que más me sorprendió fue el darme cuenta de que yo ya sabía un par de las cosas que el recopilador incluye en la lista. que el primer cd editado en estados unidos fue born in the usa (1984) de bruce springsteen, por ejemplo, es algo que yo había escuchado alguna vez, aunque no sabría decir ni dónde ni cuándo. que los cereales kellogg’s fueron introducidos por el doctor homónimo y su hermano empresario a finales del siglo diecinueve o principios del veinte en el mercado estadounidense con el expreso propósito de ayudar a combatir la masturbación juvenil lo aprendí, aunque usted no lo crea de ripley, en la universidad. por último, que los cocodrilos y caimanes son incapaces de perseguir por tierra a una persona que corre en zig-zag lo leí en algún libro de eduardo galeano, si no me equivoco en los nacimientos (1982) , la primera parte de su trilogía memoria del fuego.

pero los datos que más cague de risa me parecieron fueron, probablemente, aquellos relacionados con ciertas folclóricas leyes estadounidenses que, si uno no conociera de entrada los niveles irracionales a los que a veces llegan las legislaciones estatales de dicho país (así como a decir verdad a veces las legislaciones de todos los países del mundo), podrían ser a primera vista desechados como chistes de mal gusto. ¿cómo explicar, por ejemplo, que sea ilegal comer naranjas y bañarse al mismo tiempo en california? ¿que en florida no esté permitido dormitar bajo uno de esos gigantescos secadores de pelo de las peluquerías que se ven en las películas? ¿que las leyes de georgia prohíban explícitamente que una persona le dé un cariñoso manotazo en la espalda a un amigo? ¿o, tal vez más espectacularmente, que en missouri el juego de la rayuela sea perfectamente legal... siempre y cuando no sea jugado en día domingo?

el premio del surrealismo, en todo caso, se lo lleva según yo el siguiente “hecho”: “it is illegal to hunt camels in the state of arizona”.

pero bueno, qué se puede esperar, al fin y al cabo, de una nación en la que, siempre de acuerdo a esta misma lista, uno de cada ocho habitantes ha trabajado alguna vez en un mcdonald’s...

el soundtrack no es, pese al antipáticamente largo título de este post (el blogger estuvo a punto de no permitirme ponerlo entero), nada de los talking heads. en efecto, los cuatro versos arriba transcritos proceden de la canción “crosseyed and painless” del genial remain in light (1980), y ya para ponerme más pesado fueron también usados en su momento como epígrafe de la novela de culto con la que jay mcinerney debutó y se hizo famoso, bright lights, big city (1984).

pues no, no se trata de los talking heads, sino del disco 5:55 (2006) de charlotte gainsbourg, la hija del por mí ya alguna vez así denominado “más grande chansonnier de todos los tiempos”, serge gainsbourg (of course), sobre quien a lo mejor debería dignarme a escribir algo en el (siempre hipotético) futuro... en todo caso, un álbum fabuloso en el que nada menos que nicolas godin, jean-benoît dunckel (los miembros de air) y jarvis cocker (ex-líder de pulp), así como un tal neil hannon a quien yo no conocía, le componen la música y los textos a charlotte (a veces ella también mete cuchara decisivamente) para conseguir una música semi etérea, a medio camino entre el pop pegajoso y el lounge, en lo que es un claro –y en mi opinión bastante bien logrado– intento de a la vez homenajear oblicuamente al padre de la cantante, bigger-than-life, y de modernizar o actualizar su legado sin irrespetarlo. los textos, por ejemplo, son casi cien por ciento en inglés, porque charlotte está convencida de que su papá ya influyó demasiado en la historia del pop en francés como para poder “competir” o retomar por allí, teniendo en cuenta sobre todo que ella lleva la cruz, y al mismo tiempo tiene el honor, de ostentar el mismo legendario apellido (esto lo leí en alguna revista alemana hace meses, pero no me acuerdo de en cuál)...

uno de mis discos favoritos del 2006, sin duda, o será que lo digo nada más porque es uno de los pocos que, digamos, tengo realmente en mi poder, gracias a un alma caritativa que tuvo a bien regalármelo por navidad...

¿y mi libro del 2006? me lo preguntaron hace poco, y me dijeron que no tenía que ser uno publicado en ese año sino uno que yo haya leído en ese año, pero eso me pareció que era hacer trampa porque así cualquiera. yo que sé, así uno dice que ha leído por primera vez digamos cualquier clásico y ya. de modo que uno que sea realmente del año pasado...

me gustaría poder decir que se trata de the good life, la última novela del arriba mencionado jay mcinerney, pero es que esa no la he leído (como es la continuación de una de mis novelas favoritas de todos los tiempos, brightness falls [1992], pues, supongo que estará por lo menos a la altura de las circunstancias). así que me quedo nomás con extremely loud and incredibly close de jonathan safran foer, esa estremecedora reflexión sobre la vida de quienes perdieron a sus familiares el 11 de septiembre, o ya si me obligan a decir algo que sea latino, y pese a que conozco a alqunos a quienes les pareció predecible y simple y llanamente wannabe-vargas-llosa, la para mí excelente novela abril rojo de santiago roncagliolo, ese thriller histórico sobre el rompecabezas que es américa latina, sobre sendero luminoso y sobre la guerra sucia en el perú de los ochenta y noventa que ganó el premio alfaguara del año pasado (roncagliolo es, de hecho, el más joven de quienes han ganado dicho premio...).

está de sobra decir que me interesaría saber cuál fue el libro del 2006, o el álbum, de los pocos lectores de estas páginas que, como si yo no abusara ya más de la cuenta con lo largo de este post, quieran tomarse encima el trabajo de dejar comentarios...

y sólo para volver a lo de la lista de datos inútiles:

1) me calentó un poquito que me digan que son 500 facts y acaben siendo solamente 409.

2) se presenta, en más de una ocasión (a decir verdad muy seguido, y también en los mencionados arriba) la pregunta de hasta qué punto los facts alistados son hechos o datos verdaderos y no meros rumores. por ejemplo, después de vivir una década en alemania, y pese a la fama de los alemancitos, estoy seguro de que eso de que el alemán occidental promedio (ese algo obsoleto gentilicio es de por sí algo sospechoso) se cambia de ropa interior sólo una vez a la semana es absolutamente falso - y eso sabiendo, como sé, que acá eso del baño diario dista de ser un valor digamos hegemónico. asimismo, no he logrado confirmar por ningún lado aquello de que el avión (que no el burro) en el que murieron buddy holly, ritchie valens y the big bopper richardson se llamaba realmente “american pie” (algo que se afirma, en la lista sobre la que dizque trata este post, como useless fact, y que de ser un hecho fehaciente en mi modesta opinión no sería nada useless sino realmente importante...). en efecto, más bien todo parece apuntar a que el título y el texto de la famosísima canción de don mclean de 1971 sobre “the day the music died” siguen constituyendo un enigma de la historia de la música pop.

3) me alegró enterarme de que sólo seis personas hayan muerto por hacer mosh en todo el mundo. el dato es sin duda apócrifo (¿cómo llevar a cabo semejante estadística a nivel mundial?), pero igual, si la cosa es igual tan inocua: moshers of the world, unite!

chaos (and that’s an order).

pd: como supongo que algunos de ustedes habrán notado, este blog está empezando a modernizarse gracias a los servicios de mi hermano, bloggero mucho más consistente y mucho más experimentado que yo, quien se ha empezado a dedicar, con su magnanimidad habitual, a poner los links y las vainas que ni sé cómo se llaman (esos botones de la derecha, ese mapa y ese contador vago, por ejemplo, o esa función para suscribirse a mis espaciados escritos por mail), así como a conectar mi página a la así llamada blogosphere, en un intento de que esto no se vea sólo como el producto de un tipo inválido para la tecnología (yo) sino como un blog de verdad. a ver si aprendo algo gracias a este esfuerzo del man, quien está muy en plan “pimp my blog”...

pd 2: la encuesta de arriba sobre el libro o el álbum del año puede extenderse, obviamente, a la película del año... o a lo que quieran, si quieren.

pd 3: ¿me pongo más pesado aún? stereo total, grupo sobre el que he hablado más de una vez (de hecho, el grupo con cuya mención empecé hace milenios a escribir esto), le escribió una canción a la gainsbourg en 1998, “sweet charlotte”... y es incluso una de las mejores canciones de los manes. en mi modesta opinión. a quien quiera le paso la traducción de la letra (es en alemán), que es muy corta, pero digamos que muy precisa...

pd 4: ¿que por qué tanta trivialidad? no sé. con cada día que pasa, más temo que llegue el día en el que se nos muera fidel, un personaje a quien sabe dios que no endioso y más bien critico mucho, pero mucho, pero que cuando fallezca me llevará obligadamente a escribir un post más serio, más triste (para mí al menos) y sobre todo más personal...

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