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2 de marzo de 2006

beautiful freak

en algún momento de mi adolescencia, o de mi pre-, a mi viejo se le ocurrió una teoría casi incontestable: si uruguay fue una potencia futbolística a pricipios del siglo veinte, durante toda la primera mitad, y luego espectacularmente dejó de serlo, esa caída se debió a los por todos conocidos problemas sociales y políticos en el uruguay de los sesenta, a la decadencia de la cultura “democrática”, a la autoridad brutal que, sin duda, y para mayor penuria de los ciudadanos y de las ciudadanas uruguayas de la época, se impuso en dicho país. en plan de comparar la decadencia de una cultura futbolística con la decadencia más o menos evidente de todo un país, que pasó en menos de un siglo de ser una especie de tierra prometida a ser una basura tercermundista más, como todas. como todas las que somos.

a ser un ecuador más, por ejemplo, un país que importa nada más en el grado en el que sus acciones afectan a las supuestas “potencias” vecinas, que no son potencias ni por ahí pero que a veces efectivamente se lo creen... aunque, para volver al caso del uruguay, con brasil y argentina al lado, mucho más con fundamento que nuestras por sí mismas (y, tristemente, a veces por los ecuatorianos y las ecuatorianas) así llamadas “potencias” vecinas.

la teoría de mi viejo es interesante, aunque me parece que, empíricamente, es insostenible.

no explica por ejemplo por qué, cuando el brasil también cayó en la barbarie, desde el 1964, a más tardar, siguió podiendo seguir bastante soberanamente (muy a mi pesar) ser cada vez que se daba la oportunidad campeón del mundo, no sólo en el 1970 (o sea, en medio de la dictadura), sino también mucho después, en los noventas, cuando la teoría implica que aquí hubo una destrucción casi sistemática de generaciones de deportistas por culpa de políticas equivocadas y del bestialismo de las dictaduras (bajo las cuales estaban por cierto los campeones no sólo brasileros de 1970, sino también los italianos de 1934 y los argentinos de 1978).

uruguay parece haberse retirado, en efecto, desde hace ya décadas, del plano futbolístico mundial respetable. hasta qué punto tenga esto que ver con su historia política, social, económica, es una cosa que se puede plantear así, jaliscamente, como alguna vez la planteó mi viejo, pero que no parece tener mayor peso en el análisis histórico final (pese a ese gol del gran ecuatoriano del nacional... ¿jiménez?, de 1989, que fue pasado en la tele ecuatoriana tantas veces como el choque de los aviones del once de septiembre en la televisión mundial, o casi tantas como en las que se repite la por otro lado bastante estúpida historia de abdón calderón en las escuelas del ecuador).

ahora bien, y por otro lado, o acaso por el mismo lado, no me queda más que reconocer que lo jalisco y provocador lo saqué de mi viejo, y que esa actitud es la mía. será el dna. que de él aprendí a plantear tesis que, si a lo mejor en última instancia son insostenibles, son de todos modos inspiradoras y desafían a todo aquel que se quiera meter con elllas a que ya pues... se meta con ellas. demuestren, pues, que la historia del fútbol y de la política mundial no pueden ser equiparadas así, uno a uno. yo estoy seguro de que mi viejo opinaba lo que opinaba con el mismo rebuscado y escondido sarcasmo con el que yo lo estoy describiendo ahora, entre otras cosas porque lo hacía cuando alemania llegó a campeón mundial en 1990.

y que alemania luego se cayó como el uruguay (aunque esto no lo podía saber mi viejo, por más sabio que sea/haya sido).

o sea, que alemania gane en 1990 sigue siendo una cosa muy conforme con la historia mundial, claro. casi que demasiado conforme. deutschland, deutschland über alles (y eso no fue necesariamente bueno para alemania, pero sí para el recrudecimiento del nacionalismo alemán).

tenemos también fenómenos absurdos como los ingleses ganando por un gol robado en 1966... ahí no hay explicación histórica. a menos que el árbitro haya sido neo y haya podido ver más allá de la matrix y haya sabido más...

tenemos también a la alemania de hoy, del 2006, perdiendo vergonzosamente 4-1 contra italia (este partido incomprensible es el que me lleva a escribir ahora) en un partido amistoso en que si los italianos, a quienes algunos lectores de este blog odian, y quienes en todo caso no son precisamente conocidos por salir a golear, dominaron al penoso equipo alemán todo el tiempo y eso. era como si lo llevaran de la correa. cuando se acostaban a descansar, los italianos, los alemanes lograban medio llegar cerca del área contraria. en una de esas hasta metieron un gol.

pero es que era evidente que los italianos dominaban tanto que, en el momento en el que se levantaban, le metían literalmente miedo a los alemanes.

y yo me preguntaba todo el tiempo... ¿por qué? alemania es tricampeón, es el país anfitrión del mundial. es uno que debería ir de igual a igual...

pero no es así. desde hace más de cinco años, los alemanes no le han logrado ni empatar a un equipo “grande”: brasil, argentina, holanda, francia, inglaterra, italia, la república checa... dejémonos de devaluar.

en efecto, cuando uno vive en alemania uno tiene todo el tiempo la cantaleta de que el equipo de alemania no es un “grande” (pese a sus tres campeonatos). pero por otro lado se consideran, claro, favoritos en el mundial.

y yo no es que no quiera compadecerme de los alemancitos, que la verdad es que jugando como jugaron hoy no merecen llegar ni a octavos de finales. es sólo que me pregunto, aplicando la teoría de mi viejo, ¿qué pasó? reunificación, como se le llamó a la anexión, y todo bien... y después una caída impresionante (aunque en las olimpiadas de invierno los alemanes acaban de salir muy bien parados)...

¿es esa la historia que se está produciendo ante nuestros ojos?

no lo creo: yo creo que más bien esto del fútbol no puede ser comparado con lo demás, así de uno a uno. aunque sin duda se pueden armar paralelos interesantes. y que muy interesante sería armarlos.

en todo caso, hoy me cabreó mucho que alemania perdiera 4 a 1 conta italia, y que obviamente todo el aparato periodístico alemán criticara al equipo alemán, pero que inmediatamente después pasaran imágenes de un partido en el que ecuador, país de nada en cosas de fútbol (y no sólo en cosas de esas) le saca un casi glorioso 0:1 a holanda, perdiendo, claro, pero en todo caso perdiendo sólo por uno a cero, y esto en holanda, y que los periodistas comentaran que es que es lógico porque ecuador es un equipo de nada (en lo que parcialmente tienen razón), pero que a nadie se le hubiera ocurrido decir que a lo mejor el equipo alemán tendría que tener un poco más de cuidado porque la verdad es que holanda es todavía más favorito que los italianos...

soundtrack: un disco de éxitos diversos de johnny cash que me compré de puro imbécil después de ver walk the line, que comentaré en el siguiente post. johnny cashito, después de ser nirvanito, pues...

a mí esto del fútbol no me va, pero no he escrito lo que he escrito para recibir los comentarios tan añorados por holsten. es sólo que vi estos partidos y me cabreé, por esta posición tan obviamente neo-colonial de los comentadores. pero qué se puede esperar de comentadores de fútbol, claro, que en todos los países son más bien imbéciles... si no, no serían comentadores de fútbol....

una teoría del fútbol sería, por otro lado, interesante. que yo sepa, nadie se ha lanzado a elaborarla así, en serio, fuera de las cosas que se dicen en familia, o que dice galeano en sus libros un poco sentimentales que no pueden ser considerados como teóricos...

pero con la presentación de alemania de hoy casi que dan ganas de decir que a lo mejor de verdad llegamos a octavos de final, los ecuatorianos. están remalos de verdad, los alemanes, a lo mejor llegamos...

sin palabras, al igual que cualquier futbolista o que cualquiera que quiera analizar el fútbol sin irrespetarlo...

chaos (and that`s an order).

pd: no soy tan bruto como creen, la próxima no tiene nada que ver con el fútbol.

pd 2: beautiful freak, that's me. por lo menos por lo de beautiful.

24 de febrero de 2006

aquel que había muerto...

se dice de the velvet underground que, en cierto sentido, es el grupo más influyente de los últimos cuarenta años, por no decir de toda la historia, no tanto por su por otro lado más bien limitada popularidad ni por la –indiscutible– genialidad de su música, sino más bien porque es supuestamente la banda más mencionada por músicos posteriores como aquella cuya recepción lo llevó a uno a decidirse a precisamente ser músico. hasta qué punto esto sea “verdad” es seguramente imposible de determinar; lo que es “verdad” es que esa es la reputación del grupo y, en cierto modo, es parte de su encanto para quienes lo han descubierto para sí y se han enviciado con él a lo largo de diversas generaciones ya.

por mi parte, yo nunca fui fan de the velvet underground, aunque me gustan mucho, como no podía ser de otro modo dado que soy –o al menos creo ser– una persona medianamente pensante. ahora bien, quizás por eso de que no me matan, nunca fui músico y me temo que ya, en la frontera de los treinta, no voy a serlo tampoco nunca. pero hace poco llegó a mis manos, cortesía de mi siempre alabada revista spex, una canción titulada “heavy metal”, de una banda norteamericana nueva llamada clap your hands say yeah, y cada vez que la escucho (como por ejemplo poco antes de haber empezado a escribir esto) pienso que esa es la música que yo haría si fuera músico, que ese es, por pesado que suene, el futuro del indie, y que a lo mejor veintiocho no son demasiados años como para empezar a aprender a tocar algún instrumento y mandar a la verga todo y declararme, pues sí, músico.

lo que evidentemente no voy a hacer porque veintiocho sí son muchos años como para eso, porque el envejecimiento conlleva una cada vez más marcada dificultad para cambiar radicalmente de carril, y porque además si no he sido músico en veintiocho años supongo que se debe a que, de alguna manera, no tengo precisamente el talento musical de estos jovencillos de clap your hands say yeah.

pero lo cierto es que, escuchando esta canción, uno se vuelve a sentir joven, o más joven para que no se me quejen con toda razón quienes son más viejos que yo, y que gracias a la voz a lo david byrne alucinado del vocalista, acompañada por una batería que literalmente me obliga a levantarme y bailar en mi cuarto (para escarnio de mis vecinos de enfrente, ya que no tengo cortinas en parte por chirez y en gran parte por dejadez), soñar no cuesta nada durante cuatro minutos...

en un universo paralelo, pues, clap your hands say yeah, y no nirvana, ni pixies, ni stereo total, ni los ilegales ni the clash, son mi propio the velvet underground.

con esto ya el asunto del soundtrack está solucionado, creo. otras canciones del cd de la spex del mes pasado que me encantan son “grand machine #12” de electric president, que tiene un texto de ciencia ficción à la the matrix que al joven david bowie le hubiera gustado sin duda escribir, y la absurdamente barroca “heliotrop” de eine oliver twist kooperation, que me recuerda un poco a the mars volta pero sin los excesos a veces magistrales y a veces simplemente masturbatorios de the mars volta.

en cuanto a envejecer, supongo que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y que hay formas de envejecer mejores que otras. hay películas, por ejemplo, que envejecen muy bien, y que de hecho tienen que ser vistas más de una vez, y con distancia semi-histórica, para que cada vez más subtextos puedan ser apreciados y más cadenas asociativas puedan ser construidas. me parece que es el caso de fight club (1999), por ejemplo, que ya me encantó en su época pero, como el white album de los beatles, significa algo nuevo cada vez que se la ve, y dice cosas trascendentales sobre los noventa que en los noventa todavía no podían ser del todo... hm, no sé, digamos nombradas. comentarios sobre la supuesta crisis de la masculinidad en estados unidos, por ejemplo, o sobre el fin de la new economy, el fin del milenio, el fin de la era de clinton, la paulatina caída hacia el oscurantismo cuasi-fascista de dicha potencia en la actualidad.

otras películas que para mi gusto envejecen muy bien: the birth of a nation (1915 – y esto pese al asqueroso racismo que impregna todo dicho filme), all about eve (1950), jules et jim (1962), apocalypse now (1979), say anything... (1989) y jackie brown (1998), entre muchísimas otras.

películas que envejecen mal: the great dictator (1940), rebel without a cause (1955), weekend (1967), the exorcist (1973), dirty dancing (1987), dead poets society (1989), the matrix (1999), etc.

en especial me tocó ver hace poco, por esto de mi obsesión con textos paranoicos de todo tipo, la clásica blow up (1966) de antonioni, en la que el protagonista (david hemmings), un fotógrafo hedonista del swinging london, cree haber casualmente descubierto una conspiración que lleva a un asesinato y, sin embargo, es incapaz de probar la existencia de dicha conspiración porque lo único en lo que se basa es su propia subjetividad y lo que puede interpretar a partir de fotos borrosas y agrandadas hasta la abstracción de una pareja de comportamiento bastante extraño en un parque.

habiendo leído más de un ensayo sobre esta película, y sabiendo que pese a lo improbable de su argumento y al esteticismo característico de antonioni se trata de un hit que, en usa, marcó a toda una generación de espectadores y, quizás más esencialmente, a una generación de directores de cine, yo esperaba a lo mejor demasiado de the good old blow up. pero lo cierto es que es aburrida hasta el punto de la desesperación, que es pedante como probablemente sólo puede ser una película basada supuestamente en un cuento de cortázar (escritor que me gusta mucho, no vaya a ser que me crucifiquen los boomistas), y que es tan evidentemente sixties, tan concretamente sixties, que me parece que no es una obra que perdura sino una que puede quedar empolvada en algún archivo cinematográfico con todo gusto. no me dice nada, y creo que no le va a decir nada a nadie que haya visto a incontables mujeres desnudas en la pantalla grande (el hecho de que haya un full-frontal que no es tan full fue una de las razones para su éxito en la época), que haya visto mil películas sobre la paranoia que superan con creces a este bodrio intelectualoide, y que no considere que una escena en la que una banda de rock destruye una guitarra eléctrica ante los aplausos de su público sea una novedad (lo que seguro lo era en 1966).

no sé, hasta la normalmente impecable vanessa redgrave está más bien mediocre en esta peli, y la verdad es que lo único que realmente vale la pena es ver a jane birkin, futura musa del más grande chansonnier de todos los tiempos, serge gainsbourg, cuando era joven en un papelucho de nada. lo que va por otro lado bien (el que se trate de un papelucho) con esta profundamente machista película, en la que las mujeres son presentadas más como “objeto” que en cualquier porno que yo haya podido ver... y yo he visto muchísimas porno, a mucha honra.

natural born killers (1994) es otra de esas obras que, en sus tiempos, parecían tan revolucionarias y, al verlas ahora, sólo doce años después, funcionan en el mejor de los casos nada más gracias a la nostalgia, porque están tan dated... y esto no sólo porque la crítica a los medios, por un lado “profética” pero también maniquea, y algo hipócrita dado que stone celebra lo que critica, no tiene mayor relevancia ya en un mundo en el que los extremos a los que han llegado los medios de comunicación con sus reality shows y sus noticieros sensacionalistas ha superado con mucho lo imaginable hace diez años. no sólo por eso, no, sino también porque la estética psicodélica de natural born killers resulta ahora infantil, porque la historia que se cuenta en sí no es ya tan cool, porque las indudables debilidades del guión son cada vez más evidentes, y porque en general el tono de misionero y de auto-proclamada autoridad moral e intelectual de stone francamente molesta.

woody harrelson y juliette lewis, eso sí, siguen siendo igual de encantadores que siempre, y juliette es de todos modos una de esas personas que se dejan ver de vez en cuando nada más pero siempre se roban la película. woody, por su parte, siempre me ha parecido el más creíble de los actores a la hora de interpretar a un hombre enamorado: nunca he visto miradas más obviamente a merced de la persona que se ama que las que nos da él en natural born killers, en the people vs. larry flint (1996) e incluso en la verdaderamente malograda, por no decir completamente patética, indecent proposal (1993)...

como quiera que sea, hay pelis que envejecen bien, otras lo hacen mal. ¿cómo lo hago yo?

y bueno, ese es, por supuesto, el tema de un próximo post, al igual que un montón de otros que creo que tengo, o no, y que he ido acumulando, o no, mientras este blog y sus pocos lectores y sus pocas lectoras se hacen viejos y viejas a punta de tanto esperar a que me digne a actualizar...

en efecto, se acaba el 2005... ¿y modestia aparte no dice nada? el mundo se mete en una especie de guerra sin cuartel insana debida a la indignación estúpida por unas no menos estúpidas caricaturas y al supuesto amor de los gobiernos occidentales por la así llamada “libertad de prensa”, de la que a veces (cuando la cosa es tan “fácil” como en este caso) se acuerdan... ¿y modestia aparte no dice nada? la cretina de angela merkel declara que alemania está dispuesta a irse a la guerra contra el “niño malo” irán, cuyo “crimen” consiste en querer tener energía atómica como cada hijo de vecino, ¿y modestia aparte callada? mierda, incluso salieron hace años las nominaciones al oscar, ¿y yo nada?

así es, señoras y señores, a lo mejor me da el mate para comentar las nominaciones al oscar (¡todos con capote! – lo digo no porque la haya visto sino porque un homenaje al escritor de prosa más cristalina del siglo veinte ya era necesario, y porque, por razones que elucidaré en el futuro próximo, ¡no quiero que gane brokeback mountain!), lo demás veremos. pero mi enmienda ya no de año sino de mes nuevo (marzo llega pronto): voy a actualizar “mucho” más seguido.

for what it’s worth...

chaos pues (and that’s an order).

pd: el nombre clap your hands and say yeah me parece el mejor que pueda tener un grupo o un artista de pop/rock, junto con the yeah yeah yeahs, the the, y naturalmente the who.

pd 2: está de sobra decir que el hecho de que me haya pateado yo mismo en el culo y me haya puesto a escribir estas intrascendencias tiene que ver con que mi pana el sociópata ternura no sólo se ha dignado a actualizar su muy descuidado blog después de cuatro meses de ausencia, sino que incluso haya dicho que este es un espacio que él generalmente “sigue”. del mismo modo que yo sigo el de él... en fin, para que haya algo que mal que bien seguir, aquí fue. un abrazo, brother.

9 de diciembre de 2005

standing on the shoulders of giants

y es que es lo de siempre: después de toda una vida de, romántica o acrítica o ignorantemente, admirar a los protagonistas de las vanguardias europeas de principios del siglo veinte y de la entreguerra por su radicalidad y/o genialidad, uno se viene a enterar de cosas como las siguientes: de que man ray acostumbraba ir al cine para ver la película de turno con la mano puesta encima de su propia cara, así con dedos entrecerrados, en plan pelado asustadizo ante película de drácula o ante el video de “thriller” de michael jackson (a mí me daba miedo, de pelado, ese video, pues), para aislar los elementos visuales de la pantalla y, de ese modo, no seguir a rajatabla lo que le imponía el aparato cinematográfico sino crear su propia narrativa.

o de que breton, ese gran poser sin parangón en la historia del arte occidental, solía hablar en voz de lo más alta durante las funciones de cine, para romper la ilusión de realidad que le querían vender no sólo hollywod sino también las industrias europeas. o de que el mismo breton gustaba de meterse en el cine sin enterarse ni del nombre de la película ni de la hora de inicio de la presentación, para abandonar la sala en el momento en el que empezara a entender de qué iba la cosa y dirigirse, inmediatamente, al siguiente teatro para hacer lo mismo, y así sucesivamente hasta que se le acababan los cines de nantes, en donde por lo visto vivía el man en dichos tiempos, según la historia de la que me enteré, y donde (en nantes) en los años veinte la verdad es que no debe de haber habido tampoco demasiados cines.

o, para venir más para acá, después de haber sido un creyente en la genialidad de un warhol acabar viendo algún día chelsea girls (1966) o, peor que peor, lonesome cowboys (1969), por no decir las insufribles empire (1964) o sleep (1963), que no sé por qué siguen siendo citadas en toda historia del cine de vanguardia o del cine a secas cuando son supinamente estúpidas.

es que en serio que no queda otra palabra para definirlas, creo.

o, ya para ponerse aun más iconoclasta, lo que pasa cuando se escucha a john lennon (que en paz descanse desde hace 25 años, ayer u hoy – un gran músico, sin duda, pese a que paul es mi beatle favorito. pero definitivamente ni un gran poeta ni un gran ideólogo, john [paul obviamente tampoco], más bien un cliché demasiado exagerado desde hace años ya. demasiada obligación eso de que tenga que ser el beatle preferido) y yoko ono diciéndole a una periodista que los entrevista en la famosa cama en la que hicieron su huelga contra la guerra de vietnam que el mensaje de toda su campaña anti-guerra es, realmente, y simplemente, “love”... porque si tan sólo nixon y los arquitectos de la guerra quisieran a alguien, amaran, no mandarían a matar a tanta gente... en plan (textual de yoko)‚ “if you love someone, you don’t wanna hurt anyone”. ante lo cual hasta la pobre periodista burguesa se exaspera, naturalmente, y les dice en tono ya francamente cabreado que no puede ser que de veras sean tan ingenuos como para decir las barrabasadas que están diciendo.

si yo voy al cine y alguien se me pone en plan man ray, gesticulando para diseccionar el encuadre o algo, yo me temo que lo voy a considerar un cretino. lo de breton es por un lado mala educación (eso de hablar en el cine y joder a la gente que está alrededor del man) y por otro el más vulgar zapping, o sea que el man puede haber sido un pionero o algo, zappeando cincuenta años antes del advenimiento del control remoto, pero no veo del todo lo revolucionario del gesto, y me pregunto, por otro lado, de dónde sacaba el man la plata para visitar varios cines en un mismo día, aun tomando en cuenta que la entrada en esa época no debe haber sido demasiado cara.

de warhol sin comentarios. me gustan algunas cosas del man, incluso me gustan muchas cosas del man, y me gusta o, más bien, me interesa lo que representa su existencia, en esa gran ruptura cultural que es la llegada del postmodernismo a la cultura norteamericana/occidental, pero si él fuera mi contemporáneo creo que no lo respetaría demasiado. y, precisamente, no por considerarlo demasiado provocador, sino más bien por considerarlo ligeramente imbécil.

en cuanto a john... pues bien, sí hay un par de docenas de canciones excelentes, claro. más de un par de docenas. pero leyendo lo que el man opina sobre casi todo lo que se le pueda a uno ocurrir la verdad es que no entiendo el endiosamiento. ¿zapatero a tus zapatos?

el soundtrack es el ya viejísimo beautiful freak (1996) de eels, un grupo post-grunge al que respeto sin conocer mayor cosa de lo que han hecho en los últimos años (pero sé que siguen dando guerra). una vez, hace ya casi un lustro, un periodista alemán de cuyo nombre no me acuerdo dijo que la voz de e, el cantante de esta banda, era para él lo más cercano que él tenía a una “patria”. me pareció un halago impresionante. yo creo que yo diría lo mismo de la voz de kim deal. e sería, sin duda, una “patria” o un país al que siempre me gusta volver, también...

yo en general creo que, pese a ser un tipo muy sociable (ya dice), prefiero ver películas solo, y no sólo en caleta sino incluso en el cine, desde que fui unas tres o cuatro veces solo al gran cine maya de guayaquil a ver when harry met sally... (1989) y esto pese a que tengo la suerte de tener un par de amigos y amigas, así como de familiares, con quienes ver pelis es un gusto, porque se quedan callados, como yo, durante la función, y porque después es posible conversar sobre lo que se ha visto con todo fresco en la memoria y con un cierto grado de racionalidad.

pero es que las cosas que pasan de vez en cuando son otras: que uno está viendo, digamos, der untergang (2004), la peli alemana sobre los últimos días del búnker de hitler en 1945, y la amiga que lo acompaña a uno se asusta con cada bomba y casi que se pone a llorar cuando magda goebbels mata a sus propios hijos para que no tengan que vivir en un mundo sin nacional-socialismo. digamos, justificable, pero es que, no sé, si ya vas a ver una película sobre la caída de berlín, como que está claro que va a haber bombas, ¿no? y la historia de magda goebbels y sus hijos se la sabe cualquier persona medianamente educada en este país, así que no veo el porqué de tanto emocionalismo.

o vas al cine foro de la casa de la cultura en la época del grunge para ver quién sabe qué y tu acompañante, tan grunge ella, está en zapatillas, y se le ocurre (ella es tan grunge) apoyar los pies en los respaldos de la fila de asientos anterior a uno, ante lo cual el viejo probablemente estalinista que está a dos metros de dichos pies se enfada y se levanta despotricando para irse a otro lado. maldita juventud. viejo de mierda, ok. pero por otro lado tiene razón, el viejo.

o ir de pelado a ver thelma & louise (1991) con la gente del curso de uno, cuando uno está así en segundo curso o algo, y que toda la gente se aburra con la peli, y que hagan el relajo intrascendente que hacen los pelados de segundo curso en el cine, cuando lo que uno, nerd como siempre, lo que quiere es ver la película, que resulta que le está encantando a uno pese a todas las molestias provocadas por los bobazos de los “panas”... y que después, comiendo una pizza, un amigo cuyo gusto se respeta te diga, después de no haber visto nada por haber participado en el “relajo”, que es que la peli tenía una dirección remala.

o ir a ver una peli de subiela (creo que las últimas imágenes del naufragio [1989]), ese argentino a quien tantos adoran y cuyas películas yo considero absolutamente insoportables, para que a la salida, criticándola con otro pana pensante (curiosamente, el mismo que opinaba que ridley scott había fallado con thelma & louise), una man del grupo nos pregunte que si siempre somos así, tan “analíticos” (creo que no dijo esa palabra, a decir verdad por falta de capacidad), cuando vamos al cine... que por qué no mejor nos dejamos llevar por las “emociones”, por los “sentimientos”, en lugar de diseccionar e intentar entender... y es que subiela era el director favorito de esta por cierto aspirante a cineasta de hace diez años, que quién sabe dónde estará.

o pasa que tu pelada se duerme en el cine cuando están viendo traffic (2000)... la gente que se duerme en el cine me saca de quicio. sobre todo si se trata de mi pelada (se durmió también durante stepping razor [1992], bowling for columbine [2002] y, aunque en este caso estoy de acuerdo con su “criterio”, la primera de la penosa serie de harry potter [harry potter and the sorcerer's stone, 2001]... pero tengo que reconocer que esta mujer trabajaba y trabaja como un buey, y que no era de extrañar que se duerma en el cine ya cerca de la medianoche).

o que otra pelada esté tranquilita todo el tiempo en el cine, durante la función, para a la salida decirte que dogville (2003), para mí una obra maestra de las mejores que he visto en los últimos años, le pareció aburrida y, en una palabra, una porquería.

o aguantar que con quienes estás viendo before sunset (2004) en la tele digital, o sea sin propagandas y sin posibilidad de rebobinar o algo, se vayan todo el tiempo al baño, o a fumar a la cocina, o que empiecen a mencionar las compras que tienen que hacer al día siguiente, o te empiecen a preguntar cojudeces sobre tu vida personal o sobre tus proyectos cercanos, para cagarte los diálogos en los que esta película se basa tan claramente que si te pierdes dos minutos de ellos te perdiste de todo.

o ver delicatessen (1991), de jeunet, recién llegado a alemania y en alemán, o sea sin entender un carajo, y encima en compañía de la pelada que a uno le gustaba en esa época, y que de puro buen dato le intentaba explicar a uno lo que estaba pasando en la pantalla, y con uno que sólo tenía ojos para la man...

no, mejor es ver películas solo. i’m a rock, i’m an island...

chaos (and that’s an order).

pd: anécdota que se me ocurre, hablando de las vanguardias. ya graduado del colegio alemán, pero recientemente, ir en grupo a una fiesta de dicho colegio guayaquileño. resulta que en el grupo en el que uno va hay una pelada, una pana, que decide ir en piyama. uno que por más mamarracho que sea (era 1994) lo encuentra extraño y lo verbaliza. y uno de los mejores amigos de uno, hermano de la rayada en piyama para más inri, que le dice a uno: “brother, si tú crees realmente que eso de buñuel y las vacas sobre el piano es vanguardia, pues nada, actualízate”.

pd 2: tercera tesis sobre soda: “signos” es una canción post-estructuralista, o al menos lacaniana. como siempre le ofrezco una explicación babosa a quien una “explicación” tal le interese.

pd 3: el título de este post es el de un álbum de oasis, esa banda difícil porque por un lado es tan buena y por otro fue elevada, en sus tiempos, a un estatus que no le corresponde ni le correspondió nunca, en plan al supuestamente mejor grupo del mundo sin ser más que un grupo bueno más. un poco como u2, otra de esas bandas absurdamente sobreestimadas, que si no tuvieran fans que dicen que son lo mejor de lo mejor, y que si no se creyeran la mejor de las bandas de la historia, a lo mejor hasta dejarían de ser tan antipáticas. coldplay es posiblemente otro caso, aunque esos sí que en menos de tres discos pasaron de ser prometedores a casi que los siguientes bon jovi. pero en todo caso, standing on the shoulders of giants (2000)... como leí alguna vez, oasis no está realmente encima de los hombros de gigantes, sino que más bien, también por lo absurdamente pretenciosos que son, se asemejan a las manchas de sudor de las axilas de las camisas de los gigantes...

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